miércoles, 9 de septiembre de 2015

Renovarse o morir

Tardó en explotar y una vez en la cresta eligió jugar con España. Podía haber optado por representar al país que le vio nacer y que meses más tarde albergaría un Mundial en el que tenía la presencia asegurada, pero se puso de lado de la nación que le ayudó a luchar por el sueño de ser futbolista.

Diego Costa tenía en el bolsillo ser el nueve de una Brasil con ganas y cartel para ganar un Mundial en casa pero eligió defender el título con La Roja. Tras una temporada de escándalo en el Atlético de Madrid daba igual el esquema: la selección debía estar formada por Diego Costa y 22 más.

Costa venía de devorar defensas rompiendo al espacio y rematando lo irrematable en un Atleti contagiado por su gen ganador. El hispanobrasileño no casaba con el ataque estático y las interminables posesiones del equipo de Del Bosque, pero era impensable no celebrar que eligiera España una vez descubierto el voraz delantero que podía llegar a ser.

Tras nueve partidos y un solo gol, el debate sobre su continuidad en La Roja se ha vuelto crónico y es imposible no empatizar con su rostro desolado tras su actuación ante Macedonia. Diego Costa siempre fue el foco de las críticas, el malo de la película debido a su carácter grosero y polémico. Seguir atizándole no ayuda a una adaptación ya de por sí complicada por su condición de nacionalizado. Pegarle como si de un cromo se tratara sobre un esquema desgastado y esperar una genialidad que acalle las críticas hace un flaco favor al delantero del Chelsea.

Del Bosque cuenta con un punta feroz capaz de decidir partidos y, por qué no, campeonatos. Conociendo su incapacidad de adaptación al sistema de toque español, lo lógico habría sido mover un par de piezas para reforzar la figura de Costa de cara a una Eurocopa en la que no llegaremos lejos si nos sigue faltando gol. Lejos de defender su silueta, el debate ha dado un vuelco y se sitúa ahora en proceso de desprestigiar al del Chelsea -injustamente- en lugar de intentar acomodarle el esquema con el objetivo de convertirle en un factor determinante.

Los números de Diego Costa la temporada pasada, mejorando a delanteros como Agüero o Kane, no deja lugar a dudas: su presencia debe ser indiscutible.

Koke, Isco, Silva... Son jugadores que la quieren al pie y disfrutan con la precisión. Pedro o Costa, por ejemplo, se regocijan más con balones al espacio. ¿No están capacitados Del Bosque y esta selección para manejar distintos registros y entremezclar ataques rápidos con jugadas de posesión? Renovar el juego de España dando el centro del campo a Koke o refrescando el ataque con dos delanteros que puedan compenetrar sus movimientos como Alcácer o Costa son alternativas reales, pero de momento Del Bosque no se atreve a probar ni ante rivales como la todopoderosa Macedonia ante la inseguridad de un tropiezo que reviva las críticas enterradas por los pitos.

En el FC Barcelona de Luis Enrique tiene un claro ejemplo de lo que necesita esta selección. Durante la pasada temporada el Barça controló sus partidos mediante el balón pero aumentó sus posibilidades manejando otro tipo de registros como salir a la contra. Lanzar contraataques rápidos y precisos potencia la figura de jugadores como Pedro o Costa y en un torneo corto como lo será la Eurocopa es conveniente manejar todo tipo de alternativas.

El toque es una filosofía marcada por los títulos pero los rivales han aprendido a plantarse y a ser pacientes ante la avaricia de España en cuanto al control del balón. De momento Del Bosque confía todas sus fichas al Plan A mientras cuenta con las cartas necesarias para llevar a cabo una jugada maestra. Diego Costa es ese AS en la manga que puede darle crédito al marqués y reflotar la confianza en esta selección de cara al próximo verano. El tiempo dirá si se atreve a utilizarlo.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Lastrando un bien común

El pasado mes de agosto el vestuario del FC Barcelona eligió a su cuarto capitán. Piqué y Mascherano eran los candidatos y a quien haya escuchado hablar a ambos le habrían pitado los oídos si finalmente hubiera sido el español el elegido. No era un buen compañero de viaje -Mascherano es un señor de los pies a la cabeza-, pero no dejó de descartarse la posibilidad de convertir a Piqué en uno de los líderes del vestuario sobre el césped.

No es de extrañar que el vestuario tomara esta postura. Piqué, quien actualmente cumple una sanción en Liga por insultar al árbitro en la pasada Supercopa de España, nunca ha sido un ejemplo de comportamiento. Excusado por su extremo gen competitivo y su juventud, en ningún momento ha presentado síntomas de madurez. Si Piqué se representara a sí mismo René Ramos nos parecería una eminencia.

Sucede ahora que por donde pasa Piqué con la estrella en el pecho suben los decibelios. Es cierto que a Gerard no se le puede tachar de desertor en ese aspecto. Siempre ha cumplido y nunca se ha borrado de un compromiso internacional. Si acaso un affaire con la independencia que todos se atreven a mencionar pero ninguno lleva a cabo. Aprovechando su condición de estrella, Piqué puede usar las dos caras de la moneda: quiere una Catalunya independiente pero mientras tanto se conforma con La Roja.

Piqué se ha ganado los pitos en base a su apática prepotencia. Solo que la afición obvia un matiz esencial a la hora de lanzarse a pitar individualidades que dañan colectivos: la selección es de todos. Libertad de expresión, sí, pero en este caso todos remamos con un mismo fin. Demostrar inconformismo es un derecho si el foco de las críticas viste de azulgrana y este no es tu color. España es otra cosa. No confundamos.

De nada sirve darle bombo al asunto si lo que se pretende es apaciguar el gallinero. La selección no pasa por su mejor momento, Del Bosque sigue confiando en un grupo conservador y la regeneración parece conducida por Alonso: nunca llega. Y más que tratar de solucionar el problema y luchar por un grupo competitivo, las páginas de los periódicos se cargan de ira y no hacen más que convertirse en un altavoz para los pitidos -que en Oviedo fueron moderados, por cierto-.

Decepciona ahora la Federación rajándose y desestimando jugar en el Bernabéu ante la ensordecedora imagen de Piqué defendiendo a La Roja en Madrid. Alicante será el escenario de un partido ante Inglaterra al que se le dará más bombo por los silbidos que por ser un choque histórico entre dos campeonas del mundo. Se intenta desviar la atención y tan solo se consigue engrandecer una bola de nieve que parece no tener hartura.

Más que tres puntos

El fútbol no es una ciencia exacta. En este deporte no siempre dos y dos son cuatro. El Alhama de Luis Franco llegaba con el cartel de Cenicienta tras caer en casa por nada menos que 0-6 en la primera jornada de liga. Pero, como decimos, esto es fútbol y no es justo juzgar a un equipo por 90 minutos. Es más, tras el encuentro de ayer, me atrevería a decir que el EF Alhama no va a sufrir esta temporada.

jueves, 3 de septiembre de 2015

El tapado de Mourinho

Casualidad fue sacar los trastos del armario el mismo día que Fernando Amorebieta confirmó su vuelta al Middlesbrough de Aitor Karanka. Karanka, que durante muchos años defendió la camiseta del Real Madrid, intenta en la actualidad devolver al 'Boro' a la Premier League y, esta temporada, volverá a contar con el internacional venezolano para el eje de su defensa.

Casualidad fue que aquel día, entre los bártulos, fijara mi atención en aquellos "viejos" diarios (entre 2006 y 2010 compré en innumerables ocasiones el diario deportivo Marca) y me entretuviera en echarles un vistazo cargado de nostalgia. En uno de los tantos de aquel paquete, en la contraportada, encontré un artículo de Roberto Gómez sobre el jugador del Middlesbrough: "Fernando Amorebieta es el tapado de Mourinho", titulaba. Llamó mi atención. Qué gran titular.

En esta pequeña sección, Roberto Gómez se aventuró a tirarse un par de triples que, con el tiempo, han acabado convirtiéndose en air ball. El periodista del diario Marca definió a Amorebieta como "el sustituto de Puyol en La Roja" y, no contento con eso, se lo tiró de espaldas argumentando que Karanka, en aquel momento segundo de Mourinho en el Real Madrid, veía a Fernando como su sucesor y el de Rafa Alkorta, "siguiendo la tradición de centrales llegados del Athletic y que tan buen resultado han dado al Madrid".

Karanka, que según Roberto Gómez era el principal valedor de su fichaje, ha acabado apostando por el central en la que será la segunda etapa de Fernando Amorebieta en el 'Boro' (ambas con Karanka en el banquillo). Parece que, al menos en esto, sí que tenía razón el bueno de Roberto.

En que a Karanka le gustaba Amorebieta puede que acertara Roberto Gómez. Menos mal que aquel día acertó algo, porque ni Fernando fichó por el Real Madrid (sinceramente no creo que ni estuviera cerca), ni se ha convertido en un fijo de la selección española. Sin ir más lejos no llegó a debutar en partido oficial y, un año después de aquel artículo, acabó jugando para Venezuela.

Roberto Gómez no tuvo el día y sus lanzamientos no tocaron aro. Estoy seguro de que su siguiente información sí que fue más acertada, aunque tras su fiasco desde los siete metros seguro que decidió jugársela de dos para recuperar la confianza.

Renueva, insensato

Ya han pasado unos días desde que el mercado de fichajes cerró sus puertas y dejó a un lado al Real Madrid y al otro al Manchester United. Sin acuerdo ni tiempo, ambos clubes invirtieron un largo día en negociaciones para acabar naufragando: todo quedó tal cual estaba.

De Gea queda en una situación complicada: le resta un año de contrato en Manchester y en 2016 hay Eurocopa. No le conviene estar de morros con Van Gaal ni el holandés está como para prescindir de su mejor jugador (dicho por él mismo). En definitiva: United y De Gea, condenados a entenderse.

El portero tiene otra posibilidad, la de hacer caso omiso a su representante (cómo no, Mendes) y no renovar, pero eso conlleva riesgos mayúsculos. No extender su contrato con el Manchester llevaría a Van Gaal a alargar su ya de serie cabreado rostro. Su cabezonería le haría continuar confiando ciegamente en el incompetente Romero y esto pondría en peligro la Eurocopa del español (así lo ha advertido Del Bosque).

El caso Valdés, que no aceptó las propuestas del F.C. Barcelona y, desafortunadamente, acabó lesionado, sin equipo y sin carrera, puede hacer que De Gea se incline por la opción ya de por sí más responsable: aceptar una renovación. Si el Real Madrid quiere realmente a De Gea, volverán a por él el próximo verano: el club blanco tiene una deuda moral con el jugador.

Se ha intentado manchar la figura de Jorge Mendes como representante (quien si tanto mueve no será por lo mal que lo hace) por pretender proteger a De Gea con una renovación que no hace más que asegurarle una portería durante el resto de la temporada.

De Gea, que ha visto los últimos partidos del United desde la grada, no es internacional ni ha sido pretendido por el Real Madrid por su actual situación, sino por defender como pocos el lugar que su representante, Jorge Mendes, intenta devolverle y del que nunca debió salir: la portería.

La oportunidad llegó de blanco

Dije hace unos días en Twitter que Keylor Navas es bueno, buenísimo, pero que De Gea es un estandarte para 10 años. Un portero soberbio que puede convertirse en el buque insignia del madridismo durante los próximos dos lustros -o-.

No tengo ninguna duda de que la actuación de Keylor Navas ante el Betis fue el motivo en el que se excusa el madridismo para no llorar por la no llegada de De Gea. Keylor Navas convence porque desde el primer día ha trabajado como el que más y ha jugado como el que menos. Y todo ello sin rechistar, sin una voz más alta que otra que pusiera de nuevo la portería blanca en el ojo del huracán.

Navas respetó a Iker y entendió que quien le "robaba" minutos no era un cualquiera sino el mejor portero de la historia de un club tan grande como el Real Madrid. El comportamiento del costarricense ha sido modélico y ejemplar.

Florentino Pérez vio en el contrato de De Gea una oportunidad para atar a un portero de primerísimo nivel por un precio relativamente bajo. Con uno de los mejores porteros del pasado Mundial en la plantilla, esa fue la única razón por la que el Madrid se fijó en De Gea. ¿Se habría fijado el Real Madrid en el ex del Atleti si a este le restaran cinco años de contrato en Old Trafford?

El portero del Manchester United es, como digo, un guardián con el que no preocuparse por quién pasea por el área. Un portero capaz de ganar puntos, partidos y competiciones. El futuro indiscutible de la Selección Española de Fútbol. Pero...

Keylor Navas es un gato. Un portero de los que que cambia un "¡gol!" por un "¡uy!" en centésimas de segundo. Protagonista de paradas imposibles y, además, un excelente profesional capaz de encajar las injusticias y seguir dando la cara domingo tras domingo.

El Real Madrid poco ha tenido que ver en esta injusticia, pero ha sido protagonista de una experiencia que pocos querrían en el seno de su familia. Un tira y afloja que ha acabado con las taquillas tal cual estaban y Keylor obteniendo una oportunidad que por comportamiento, rendimiento y potencial ha merecido desde el primer día.

Estoy seguro de que si Keylor no fuera Keylor otro gallo cantaría. Qué tendrá el costarricense. Se repondrá -tiene tiempo para ello-, hará un buen partido ante el Espanyol y se subirá a una ola donde el rendimiento será la tónica. Todos sabemos que un año es muy largo y Florentino un caprichoso (aunque eso no quita que De Gea siga teniendo muchas posibilidades de vestir de blanco: el Real tiene una deuda moral con él), así como debemos reconocer que Navas merecía esta oportunidad. Por suerte o -ojalá que no- por desgracia la oportunidad llegó de blanco.