jueves, 3 de septiembre de 2015

Renueva, insensato

Ya han pasado unos días desde que el mercado de fichajes cerró sus puertas y dejó a un lado al Real Madrid y al otro al Manchester United. Sin acuerdo ni tiempo, ambos clubes invirtieron un largo día en negociaciones para acabar naufragando: todo quedó tal cual estaba.

De Gea queda en una situación complicada: le resta un año de contrato en Manchester y en 2016 hay Eurocopa. No le conviene estar de morros con Van Gaal ni el holandés está como para prescindir de su mejor jugador (dicho por él mismo). En definitiva: United y De Gea, condenados a entenderse.

El portero tiene otra posibilidad, la de hacer caso omiso a su representante (cómo no, Mendes) y no renovar, pero eso conlleva riesgos mayúsculos. No extender su contrato con el Manchester llevaría a Van Gaal a alargar su ya de serie cabreado rostro. Su cabezonería le haría continuar confiando ciegamente en el incompetente Romero y esto pondría en peligro la Eurocopa del español (así lo ha advertido Del Bosque).

El caso Valdés, que no aceptó las propuestas del F.C. Barcelona y, desafortunadamente, acabó lesionado, sin equipo y sin carrera, puede hacer que De Gea se incline por la opción ya de por sí más responsable: aceptar una renovación. Si el Real Madrid quiere realmente a De Gea, volverán a por él el próximo verano: el club blanco tiene una deuda moral con el jugador.

Se ha intentado manchar la figura de Jorge Mendes como representante (quien si tanto mueve no será por lo mal que lo hace) por pretender proteger a De Gea con una renovación que no hace más que asegurarle una portería durante el resto de la temporada.

De Gea, que ha visto los últimos partidos del United desde la grada, no es internacional ni ha sido pretendido por el Real Madrid por su actual situación, sino por defender como pocos el lugar que su representante, Jorge Mendes, intenta devolverle y del que nunca debió salir: la portería.

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